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vinum

el nostre vi de cada dia; begut i debatut, sociologia recreativa
Es vino, genéricamente, está desapareciendo de nuestras conversaciones. Es frecuente referirse a una Denominación de orígen, a una variedad, a una marca, a un vino en especial, a una cosecha específica, y cada vez menos al producto genéricamente.

Nos lo confirma el estudio que insertamos en la anotacion de ayer (de la Federación Española del Vino): los jóvenes españoles consideran el vino poco accesible. Esto significa caro en precio, pero también, poco disponible, inadecuado para el consumo cotidiano, asociado a las ocasiones especiales. Y eso porque el consumo del vino requiere prestar atención a un sinfín de características de procedencia y organolépticas que se exigen sólo a los productos más elitistas, a exquisiteces reservadas para consumir y costear en ocasiones excepcionales. El vino como nombre común es, ya, casi, sólo, un concepto. El vino que se consume lleva Denominación de Origen, referencia a la clase a la que pertenece, a la marca, a la variedad de la uva y a su coupage, a veces, incluso, a la finca en la que se cultivan las uvas, por supuesto, es importante la referencia a la cosecha, y si se trata de un producto joven, cosechero, que tiene crianza o que pasó por un período de reserva. Dejando a un lado la referencia a los juicios de valor organoléptico reservados a los expertísimos. Para consumir el vino adecuadamente debemos tener en cuenta un catálogo de conocimientos extraordinario. Y está claro que, con un producto de aproximación compleja, en el que la accesibilidad es complicada, porque el camino que nos lo trae hasta nosotros se nos presenta minucioso y delicado, el precio de venta al público debe ser elevado, porque la garantía de entrega de ese paquete de sensaciones (los apellidos del vino común) se nos antoja costosa. Y así lo vemos, como un producto excepcional, para las excepciones.

Mi pregunta de hoy pretende buscar el por qué de esa búsqueda de pedigrí, de esos apellidos, de este fardo de atributos especificadores, cuales son las causas que nos han llevado a cualificar el vino hasta convertirlo en algo excepcional, y para qué.
Anotación por oriol perez de tudela a las 12:24:59 | Comentarios (2)
Guardado en la categoría Sociología recreativa | Referencias (0)

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Comentarios:

  1. Siempre he pensado que las etiquetas y el elitismo desvirtuan la realidad. La realidad del vino es simple, my compleja en su proceso y conceptos, pero simple en el paladar y aroma. Un vino o un cava te gusta o no, es personal, es más, yo diría que casi genético.

    Reuerdo que hace unos años, viajando por esas tierras de viñedos, compré en Toro un "peromato", vino que dicen que no se toma, sino que se mastica. La verdad es que no nos gustó a ninguno de los habituales, pero un amigo en concreto lo encontró genial, es más terminó con las dos botellas.

    Por eso digo que es muy personal, casi como las mujeres, es dificil definir que te pone de ellas.

    Los jovenes no valoran en general los gustos de sus generaciones anteriores, por hay hemos pasado todos, pero el tiempo lo cura. De hecho cuando eres joven te sientes muy impulsivo, después el tiempo te hace más reflexivo, aprendes a valorar los pequeños placeres de esta vida, que en definitiva son los "items" que te hacen olvidadar por momentos lo jod.. que es.

    Enviado por Juan Vicente Salmerón Moreno el 03-01-2006 a las 10:59:47

  2. Evidentemente, la etiqueta y todo el paquete de especificaciones que en ella se recojen conduce a un uso elitista del vino, porque el producto como concepto está desapareciendo en favor de las especificidades recogidas por al etiqueta y reconocidas por un consumidor aventajado, perteneciente a una élite, que acumula conocimientos para dictaminar sobre el valor del producto. Este modelo de consumo está a las antípodas del reconocimiento del paladar del consumidor como criterio, y en todo caso, exige paladares "educados" para admitir los juicios derivados. Es un enfoque según el cual los sabios del sector dictan el catálogo de productos y la escala de calidad asociada. El resultado de este dictamen es un PVP elevado, sólo apto para élites, y un desarraigo con el consumidor común. Es decir, la idea de la anotación era constatar que el modelo creciente de presentación del vino conduce a consumos elitistas.
    Parece claro el para qué de la deriva elitista, para conseguir un posicionamiento entre los productos caros en el mercado. Y ello conlleva consecuencias en el mercado del consumo masivo con las que tendrá que lidiar el sector. Pero insisto en la pregnta sociológica que me hacía en la anotación: por qué, cuales son las causas que llevaron al sector productor a alejarse del consumidor común para interesarse por el consumidor ocasional, elitista y poco común. ¿Causas económicas de oportunidad?¿Causas de necesidad de alejamiento de un consumidor tipo inadecuado a los tiempos?¿Modas foráneas?¿El azar?

    Enviado por Oriol el 03-01-2006 a las 15:03:12


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